Un amanecer en Cabo Peñas
Llega de noche cerrada, escucha el oleaje como metrónomo y camina hasta el mirador con frontal discreto. Cuando la primera línea naranja pinte el horizonte, inicia barridos lentos. El viento norte limpia la escena y, poco a poco, aparecen alcatraces como flechas claras. Anota direcciones, alterna prismáticos y telescopio, y tómate un descanso para sentir el frío amable de la mañana. Al regresar, el termo sabe a premio, y el cuaderno, a promesa de regreso cercano.